HOLA GENTEEEE
Bueno, hoy os dejo por aquí la segunda parte de mi TFG sobre el tema de Israel en Eurovisión, cómo lo usan como herramienta propagandística y bla bla bla. Quien no lo haya leído, sabe bien que tiene la primera parte en la anterior entrada que subí.
Sin más dilación, por aquí os lo dejo todo. ¡Disfruten!
Marco Teórico
Las ideas clave que se desarrollarán en la presente sección son: “Cobertura mediática”, “Israel”, “Festival de Eurovisión”, “Medios de comunicación israelíes” y “Genocidio palestino”.
2.1 Estado de la cuestión
A lo largo de esta investigación, se han consultado otros documentos, libros o trabajos de fin de grado relacionados con el Festival de Eurovisión o incluso con la participación de Israel. A continuación, se mencionará cada una de estas fuentes de información con los conceptos reseñables para esta investigación.
Se puede comprobar que, pese a que otros autores han hablado del poder propagandístico de Eurovisión y de cómo Israel ha utilizado el concurso a su favor, todavía no ha habido estudios relacionados con la edición de 2025 ni con la perspectiva israelí de todo esto. Esta investigación también busca cubrir este vacío informativo y analizar algunos de los acontecimientos más destacados en Eurovisión 2025. En adición, se observará la forma en la que los medios israelíes han tratado la información del concurso en relación con su representante y su identidad nacional, sobre todo en cuanto al uso de determinados términos o expresiones que vislumbren su línea editorial y posicionamiento ante todo esto.
2.2 Cobertura mediática
En teoría de la comunicación, se entiende “cobertura mediática” como el grado de atención y espacio editorial que conceden los medios a un determinado acontecimiento o tema, así como el tratamiento informativo.
Este es un concepto que se apoya en algunas de las formulaciones más importantes en este ámbito, como puede ser la agenda setting, planteada en el artículo The Agenda-Setting Function of Mass Media de McCombs y Shaw. En él, hablan de la importancia de los medios de comunicación a la hora de formar la realidad política. Los medios no sólo informan de un hecho, sino que transmiten a los lectores la importancia del mismo a través de los espacios y tiempos dedicados que forman su cobertura. De alguna manera, estarían estableciendo una “agenda” (McCombs y Shaw, 1972).
En el mundo de la comunicación, la cobertura mediática es uno de los elementos más importantes puesto que desempeñan varias funciones. En primer lugar, se podría considerar una herramienta para brindar información a la audiencia sobre la actualidad, que le permitirá tomar decisiones sobre su vida habitual. En segundo lugar, moldea la opinión pública a la hora del enmarcado de una noticia, el lenguaje empleado o la inclusión o exclusión de ciertos detalles, lo cual está a su vez muy relacionado con la teoría del framing (Goffman, 1974). En tercer lugar, la cobertura mediática sirve como un organismo de control al poder político al notificar a la población de escándalos, corrupción o injusticias. En cuarto lugar, garantiza la transparencia y el diálogo al proveer a los ciudadanos de información. Por último, también funcionan como un aparato concienciador de problemas sociales. (Hunt, 2025)
Hay diferentes tipos de cobertura informativa, como puede ser de noticias de última hora, de acontecimientos deportivos… (Hunt, 2025). Esta investigación, en cambio, optará por enfocarse en la cobertura editorial de publicaciones específicas. Lo que se busca con este tipo es evidenciar la opinión de los medios que se analizarán. Por ende, además de noticias sobre el tema de Eurovisión, también se seleccionarán artículos de opinión y editoriales en la medida de lo posible.
2.3 Israel
Es muy complicado resumir en unas pocas páginas más de tres mil años de historia, según el calendario hebreo, de un pueblo tan importante como son los judíos. Es una tarea que conlleva una enorme responsabilidad (Beinart, 2017).
A lo largo de la historia moderna, muchos historiadores como Benny Morris, Ilan Pappé o Avi Shlaim, quienes pertenecen a una generación que desmitifica mitos de su patria (Gisbert, 2008), se han dedicado a construir el relato sobre la historia del Estado moderno de Israel, fundado en 1948 tras la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, el origen de este pueblo se remonta a hace miles de años, mucho antes del nacimiento de Cristo.
La zona de Medio Oriente ha sido de las más importantes en el surgimiento de las civilizaciones. Atravesada por ríos como el Tigris o el Eúfrates, surgieron reinos locales independientes como Judá, Fenicia o Israel, e imperios como Egipto o Babilonia. De ahí han surgido hitos como el alfabeto semítico o las religiones monoteístas, y en el caso de Israel, el judaísmo.
Para el judaísmo, la Tierra de Israel ha congregado algunos de sus puntos más sagrados, como Jerusalén, capital del actual Estado israelí. En el Génesis, se puede leer durante el pacto que hacen Dios y Abraham que Dios le dará la tierra que hay entre el Río de Egipto (el Nilo) hasta el Eúfrates, la antigua Canaán. Sin embargo, después de la destrucción del Templo de Jerusalén en el año 70 d.C, muchos judíos se dispersaron y empezaron a vivir lejos de lo que ellos consideran su “Tierra prometida”, lo que es conocido como “diáspora judía”.
Durante siglos, los judíos se asentaron en lugares como Europa Occidental, el Imperio Otomano o la Península Ibérica (los judíos sefardíes), fundando ciudades como Toledo o Escalona, entre otras.
Sin embargo, el origen del Estado de Israel moderno se podría remontar al libro El Estado Judío de Theodor Herzl, al que se le considera el padre del sionismo. En su obra, argumenta que el problema del antisemitismo en el mundo sólo sería resuelto si la comunidad judía se pudiera establecer en un Estado independiente:
Los judíos que lo quieran tendrán su Estado. Al fin hemos de vivir como hombres libres, en nuestro propio suelo y hemos de morir tranquilamente en nuestra patria. El mundo se libera con nuestra libertad, se enriquece con nuestra riqueza y se engrandece con nuestra grandeza. Y lo que ensayemos allí en beneficio nuestro, obrará poderosa y dichosamente en provecho de todos los hombres. (1896)
En este ensayo, Herzl articula cómo sería la fundación de un Estado judío, desde la toma de posesión del país hasta qué lenguas oficiales tendría, las leyes o la bandera. Un punto llamativo es la elección que hace entre Argentina o Palestina como lugar para crear este nuevo Estado. Mientras que Argentina era uno de los países más ricos de la Tierra, de población escasa y clima moderado, Palestina es la patria histórica del pueblo judío (Herzl, 1896).
Durante la Segunda Guerra Mundial, la Alemania Nazi perpetró el Holocausto, un genocidio contra los judíos europeos, principalmente alemanes, polacos y húngaros. El término hebreo de este acontecimiento es “Shoa” (la Catástrofe). Fue la culminación de un proceso de segregación en guetos, humillaciones y violencia estatal que tenía como objetivo alcanzar la pureza racial en la sociedad alemana. La cifra de víctimas judías se sitúa en torno a seis millones (Enciclopedia Catalana, s.f).
Un dato curioso de todo este momento es la relación entre el sionismo y el nazismo. Cuando Hitler llegó al poder en 1933, las organizaciones judías a nivel mundial respondieron con un boicot que puso la economía alemana al borde del colapso. No obstante, la Federación Sionista Alemana no sólo estuvo en contra de este boicot, sino que se mostró abierta a negociar con los nazis para para enviar judíos alemanes a Palestina (en ese momento zona controlada por el Reino Unido). El encargado de iniciar estas conversaciones fue Chaim Weizmann, el que poco después fue nombrado primer presidente del Estado moderno de Israel (González, 2024).
Después de la Segunda Guerra Mundial, ante la imposibilidad de conciliar las poblaciones árabes y judías en Palestina, el Reino Unido se retiró del lugar, dejando en manos de la joven ONU la resolución del conflicto. Así, se decidió dividir a Palestina en dos Estados, dejando más o menos un 50% del territorio para cada parte, pese a que en ese momento la población judía fuese de alrededor de un tercio (Librería Virtual Judía, 2017). Este plan no fue aceptado por la población árabe (Paredes, s.f).
Figura 1. Plan de Partición de Israel y Palestina de la ONU de 1947. Fuente: Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos (1973).
Después de la creación del moderno Estado de Israel en 1948, se declaró la Guerra árabe-israelí, que enfrentó a este país recién nacido contra sus vecinos: Egipto, Siria, Transjordania, Irak, Líbano, Arabia Saudí, Yemen y las milicias palestinas. Pese a todo, Israel salió victoriosa y aumentó sus fronteras, dejando la Franja de Gaza en manos egipcias y Cisjordania y Jerusalén este bajo control jordano.
Sin embargo, décadas después, en 1967 y tras las múltiples incursiones de los israelíes a Cisjordania y el nacimiento de Fatah, un grupo de combate palestino, comenzó la Guerra de los Seis Días. En menos de una semana, Israel derrotó a los ejércitos jordanos, egipcios y sirios (Paredes, s.f). Así, ocupó la Franja de Gaza, Cisjordania y los Altos del Golán. Las fronteras que quedaron después de este conflicto son muy similares a las que tiene Israel hoy en día.
En la actualidad, se podría decir que la relación de Israel con países como Estados Unidos es una de las más extraordinarias en el ámbito de la política internacional (Bard, Pipes, 1997). Pese a su estrecha relación con el bloque occidental, Israel no es un estado reconocido por países como Arabia Saudí, Pakistán, Venezuela y la mayoría de sus vecinos árabes. Sin embargo, en países del bloque occidental se ha observado recientemente un fuerte rechazo a Israel y todo lo que ese Estado representa debido a los últimos acontecimientos en la Guerra de Gaza. Algunas manifestaciones se han dado en Reino Unido, donde se arrestaron quince personas por ondear banderas palestinas (Rajvanshi, 2023); en Alemania, donde muchos manifestantes fueron represaliados con violencia policial (Jamal, 2023); y en España, país muy crítico con Israel, que en 2024 reconoció oficialmente al Estado de Palestina.
Según el Fondo Monetario Internacional, Israel es uno de los países con mayor PIB per cápita por habitante, lo cual lo hace estar a la altura de naciones de Europa occidental. A fecha de mayo de 2025, es considerado un estado con un Índice de Desarrollo Humano muy alto, por encima de otros como España o Italia. Pese a que ha tenido un leve descenso en los últimos años, probablemente ocasionado por la Guerra en Gaza, ostenta el puesto 27 de una lista de 193 países valorados (Informe sobre Desarrollo Humano, 2025).
2.4 Festival de Eurovisión y propaganda
Como se ha mencionado anteriormente en este estudio, Eurovisión es uno de los certámenes musicales televisivos más antiguos del mundo. Desde su primera edición en 1956, Europa ha vivido casi setenta años de idilio musical. Después de la Segunda Guerra Mundial y todo el desastre que causó para el continente, ideas como la Unión Europea de Radiodifusión fomentaron un sentimiento de paz y unidad (Erill, 2025).
Este festival, además, parece haberse convertido en una herramienta para construir la identidad nacional de cada participante desde su creación. Decisiones tan relevantes como cantar en el idioma nativo del país reflejan un sentimiento de unión y conexión con sus raíces frente al resto de Europa. La primera ganadora de Eurovisión, la suiza Lys Assia, llevó Refrain, una canción en francés.
La cuestión sobre el idioma en Eurovisión da mucho de qué hablar, ya que la UER obligó a los países a llevar letras en una de sus lenguas nacionales hasta 1999, con algunos periodos de excepción, en los que se pudieron ver artistas como los suecos ABBA, quienes ganaron en 1974 con Waterloo, escrita en inglés. En los últimos veintisiete años, muchos países han optado por la lengua de Shakespeare para representarlos en Eurovisión, y en la actualidad es el idioma en el que se escriben la gran mayoría de canciones. Desde ese entonces, sólo cuatro propuestas que no cantaban en inglés han ganado el festival: Serbia en 2007, Portugal en 2017, Italia en 2021 y Ucrania en 2022.
Más allá del idioma, Eurovisión sirve como herramienta para los países para promocionar su cultura local (Björnberg, 2007). De esta manera, la audiencia es capaz de descubrir bailes o estilos musicales típicos de cada nación, que usa el festival como plataforma para resaltar su identidad (Bolin, 2006). España, sin ir más lejos, ha presentado en Eurovisión propuestas de flamenco, como ¿Quién maneja mi barca? de Remedios Amaya, en 1983; o Bandido de Azúcar Moreno en 1990.
Para algunas naciones más pequeñas, además, Eurovisión es la única manera de presentarse al exterior. Un ejemplo claro es San Marino, uno de los estados más pequeños del continente que gracias a sus participaciones caricaturescas y excéntricas ha conseguido notoriedad. También se podría decir lo mismo de Moldavia, un ex-miembro de la Unión Soviética que ha destacado en el concurso y también en Internet, gracias al meme del Epic Sax Guy, uno de los representantes de la edición de 2010.
También es señalable la importancia que le dan en el concurso a las banderas de cada país. Al inicio de las galas de Eurovisión, se hace un desfile de banderas, en el que cada intérprete ondea y se exhibe junto a la bandera del país que representa.
Cabe mencionar la manera en la que la comunidad LGTB es relevante en el festival. Algunos de los fanáticos más leales a Eurovisión son personas del colectivo, tanto que hay comentaristas que consideran el concurso como los “Juegos Olímpicos de la Comunidad Gay” (Guerrero, 2024). El festival de Eurovisión ha contribuido a la sensibilización de personas LGTB, con artistas de todo tipo de orientaciones sexuales, como Duncan Laurence, ganador por Países Bajos en 2019; o de diferentes identidades de género, como Nemo, artista que se identifica como género no binario, quien ganó representando a Suiza en 2024. Mientras tanto, naciones del este como Hungría, abandonaron Eurovisión en 2019 por ser “demasiado gay”, como apunta una noticia de Cadena SER.
Por todo lo comentado, muchas personas consideran Eurovisión una plataforma que concilia el entretenimiento con la visibilización de derechos sociales y las tradiciones propias de cada rincón del continente. Esto ha sido recurrente en las distintas ediciones del concurso, en las que se han presentado comunidades tradicionales y grupos sociales invisibilizados y marginados, promocionando así el respeto y la sensibilización de las diferentes comunidades del continente (Guerrero, 2024).
Por otro lado, Eurovisión se ha empleado para fines más políticos y controvertidos. Según Sosa (2019), las altísimas cifras de audiencia hace muy tentadora la idea de introducir mensajes tendenciosos en sus propuestas.
Sin embargo, la Unión Europea de Radiodifusión definió Eurovisión en 2020 como un concurso “no político” en el que no se permiten actos ni mensajes con tendencias políticas. Aunque de forma casi paradójica, este acontecimiento musical se ha configurado como un espacio ideal para transmitir mensajes políticos, con anécdotas tan relevantes como la victoria comprada de España en 1968 por el régimen franquista o la canción que llevó Armenia en 2015, titulada “Face the Shadow” que coincidía con el centenario del genocidio armenio, lo que provocó que Turquía solicitase su descalificación (Orea, 2018).
2.4.1 Israel en el Festival de Eurovisión
Es cierto que Israel pertenece al Área de Radiodifusión Europea, es miembro de pleno derecho de la UER y ha participado en Eurovisión desde el año 1973. También es cierto que es uno de los países más exitosos en Eurovisión, habiendo ganado cuatro veces el certamen; la última con Netta y su canción Toy en 2018, lo que llevó a que se celebrase en Tel Aviv al año siguiente.
En palabras de Fernando Arancón, director de El Orden Mundial, Israel es uno de los países que más en serio se toma Eurovisión, ya que lo ven como una herramienta para sus propios intereses nacionales. Israel utiliza el concurso como una más de sus estrategias para blanquear su imagen de cara al resto del mundo, muy perjudicada por vulnerar los derechos humanos, sobre todo de los palestinos. En este sentido, este país intenta blanquear su imagen no sólo con los certámenes internacionales, también con celebraciones como la fiesta LGTBI en Tel Aviv y Haifa (Sosa, 2019). Asimismo, Israel en 1998 fue representada por Dana International, la primera mujer transgénero en la historia del concurso y que, para sorpresa de muchos, ganó esa edición, convirtiéndose en un referente de la comunidad LGTBI y los derechos trans (Sanandrés, 2015). Esto último entra en conflicto con la propia legislación de Israel, la cual prohíbe las bodas entre personas del mismo género dentro del país y no reconoce muchos derechos de las personas trans, según la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex.
Por estos motivos, entre otros tantos, Israel siempre ha resultado una nación muy controvertida en Eurovisión, lo que ha provocado numerosos intentos de boicot. Según Sosa (2019) estas tentativas suponen una de las mayores amenazas contra el funcionamiento del concurso en su historia.
Sin embargo, la situación no ha hecho más que empeorar para este país y Eurovisión desde que empezó el genocidio palestino en 2023. Israel se convirtió en la nación más odiada en la edición de 2024 (Guerrero, 2024). Lo mismo ocurrió al año siguiente, cuando eligieron a Yuval Raphael, superviviente de los atentados de Hamás el 7 de octubre, como representante. Esto, según el diario español El País, volvió a poner “en aprietos” un certamen que se considera apolítico (2025).
Con esto, la polémica estuvo servida desde el primer minuto de festival al último, ya que la propuesta israelí quedó en segunda posición del ranking final gracias al televoto de los ciudadanos de los países participantes, quien le otorgó casi 300 puntos. Eso sí, la controversia rodeó en todo momento la participación de Israel debido a países que la boicotearon. Por ejemplo, la cadena belga VRT, decidió interrumpir la emisión cuando Yuval Raphael salió al escenario y mostrar el siguiente mensaje:
Condenamos las violaciones de derechos humanos por parte de Israel. Además, están destruyendo la libertad de prensa. Por ende, interrumpimos esta emisión de forma temporal (2025).
RTVE también criticó duramente la participación israelí en el concurso en reiteradas ocasiones. La primera fue durante la transmisión de la semifinal en la que Israel participaba, cuando los comentaristas españoles, Julia Valera y Tony Aguilar, mencionaron que Radio Televisión Española había solicitado un debate sobre la participación de Israel en el festival. Asimismo, destacaron el número de fallecidos en la Guerra de Gaza; en ese momento, más de 50.000, entre los que se encontraban 15.000 niños. Esto, para ellos, no era un ataque a ningún país concreto, sino un llamamiento por la paz, la justicia y los derechos humanos.
Por este mismo mensaje, la UER advirtió a RTVE con una sanción si se repetían estos comentarios en la Gran Final del festival. Para eludirla, decidieron no comentar nada durante la transmisión pero sí emitir el siguiente mensaje justo antes de empezar la gala:
Frente a los derechos humanos, el silencio no es una opción. Paz y justicia para Palestina.
Muchos países, de cara a la edición de 2026, se retiraron en señal de protesta por la participación de Israel, como España, Países Bajos o Irlanda. Sin embargo, la UER parece no poder permitirse sacar al país de Medio Oriente de la competición. Algunos periodistas, como Seijas (2025) apuntan a que esto puede deberse a que la principal patrocinadora del concurso, la empresa de cosméticos Moroccanoil, es israelí.
2.5 Medios de comunicación israelíes
Según un informe de Reporteros sin Fronteras (s.f), Israel quedó en 2025 en el puesto 112 de 180 países en cuanto a libertad de prensa. Este documento, además, apunta a que la libertad de prensa, la pluralidad de los medios y la independencia editorial ha ido en descenso desde que empezó la guerra de Gaza en 2023. Las Fuerzas de Defensa de Israel mataron a casi 200 periodistas en Gaza en un año y medio. La represión y las campañas de desinformación también crecieron en los últimos tiempos.
La influencia que ejercen los políticos sobre los medios se ha intensificado desde el conflicto en Gaza. El caso más relevante es el del Canal 14, de ideología derechista, que ha contado con el favor del primer ministro Benjamín Netanyahu al concederles entrevistas en exclusiva. Netanyahu además acusa a la prensa de su país de conspirar contra él (Reporteros sin Fronteras, s.f).
Esta investigación se centrará en cuatro medios israelíes digitales: Haaretz, Israel Hayom, The Jerusalem Post y The Times of Israel. A continuación, se hará una breve descripción de cada uno de estos medios, detallando aspectos como su línea editorial, origen y relación con el sistema político israelí.
2.5.1 Haaretz
Haaretz es el periódico israelí más antiguo, ya que su fundación data del año 1919. Su nombre, “Haaretz” significa “La tierra” en hebreo, en referencia a la tierra de Israel. En la actualidad, representa una voz crítica y liberal en el espacio mediático israelí. Publican contenido como reportajes o columnas de opinión que cuestionan las políticas del gobierno de Netanyahu e introducen voces palestinas (Alcahud, s.f). Es uno de los diarios más influyentes pese a la presión a la que sus periodistas se enfrentan (Reporteros sin Fronteras, s.f). Pese a que su edición en inglés cuente con contenidos importados de la hebrea, no es un reflejo exacto de la misma, puesto que se adapta ligeramente para el público internacional. (Cohen, 2016)
2.5.2 Israel Hayom
Fundado en el año 2007, es el periódico de mayor circulación diaria de Israel. Su creador es Sheldon Adelson, un magnate estadounidense reconocido por haber sido de los mayores contribuyentes del partido republicano, uno de los mayores donantes de Donald Trump y patrocinador de Benjamín Netanyahu. De ideología ultraconservadora, el Israel Hayom se ha quedado al servicio del primer ministro israelí. Sus coberturas se caracterizan por la presencia de lenguaje emocional, apoyo a políticas de seguridad dura y ausencia de voces palestinas (Alcahud, s.f). Su edición en inglés, creada en 2011, no es una mera traducción del hebreo; se concibe como un producto para lectores internacionales.
2.5.3 The Jerusalem Post
Este es un diario en lengua inglesa fundado en 1932 con el nombre de “The Palestine Post”. Es el más leído del país en este idioma, y tiene un gran interés para personas como turistas o diplomáticos ya que hace un buen retrato de la actualidad de Israel de cara al resto del mundo. Aunque originalmente fuera algo más de izquierdas, se ha tornado a la derecha.
2.5.4 The Times of Israel
The Times of Israel, según la información publicada en su misma página web (s.f), se describe como un periódico online en habla inglesa fundado en 2012 y con sede en Jerusalén que publica noticias sobre Medio Oriente, Israel y el mundo judío. Creado por el periodista israelí nacido en el Reino Unido, David Horovitz, no se presenta afín a ninguna ideología en particular. En sus palabras: “busca presentar las noticias de forma justa y ofrecer un amplio rango de análisis y opinión”.
2.6 Genocidio palestino
En septiembre de 2025, la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre los territorios palestinos ocupados afirmó que Israel estaba cometiendo un genocidio contra los palestinos en la Franja de Gaza. Estas conclusiones se basaron en investigaciones exhaustivas sobre lo ocurrido en Gaza desde el 7 de octubre de 2023 hasta el 31 de julio de 2025. Según esta Comisión, las fuerzas y autoridades israelíes cometieron cuatro de los cinco actos genocidas definidos en la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de 1948. La presidenta de la Comisión, Navi Pillay, afirmó además que existe la intención de destruir a los palestinos de Gaza y que los acontecimientos en la Franja desde el 7 de octubre no se han producido de forma aislada, sino que fueron precedidos por décadas de ocupación ilegal y represión bajo una ideología que exigía la expulsión de la población palestina de sus tierras y su reemplazo (Naciones Unidas, 2025).
La relación entre el ataque de Hamás el 7 de octubre y el posterior genocidio palestino es incuestionable. El 12 de octubre de 2023, sólo unos días después del atentado, el presidente israelí, Isaac Herzog, sostuvo que todas las personas palestinas de Gaza eran responsables de los ataques de Hamás. Lemas como “no hay civil que participe” aparecieron garabateados cerca de asentamientos de la Cisjordania ocupada. El ministro de Seguridad Nacional, un mes después, afirmó que los palestinos que mostraran su apoyo a Hamás también eran terroristas y debían ser destruidos (Amnistía Internacional, 2024).
Por otra parte, un reporte de Amnistía Internacional (2024) apunta que Israel no sólo ha matado a decenas de miles de personas con ataques directos o indiscriminados, sino que ha provocado el desplazamiento forzado del 90% de la población gazatí, quienes se han visto obligados a vivir en reductos cada vez más pequeños, en muchas ocasiones sin apenas infraestructura básica. En adición, el Estado de Israel ha obstaculizado deliberadamente la importación y distribución de ayuda humanitaria a la zona, ha restringido suministros eléctricos que han llevado al colapso del abastecimiento de agua o de material sanitario. Todos estos actos han tenido un profundo impacto acumulado en la salud física y mental de los habitantes de Gaza. Los supervivientes han quedado debilitados y traumatizados, con efectos permanentes en su salud mental.
Una cita muy reveladora presente en el comentado reporte es la del Ministro de Defensa israelí, Israel Katz, que dice así:
“Hasta ahora hemos transferido a Gaza 54.000 metros cúbicos de agua y 2.700 megavatios de
electricidad al día. Se acabó. Sin combustible, incluso la electricidad local se terminará
dentro de unos días y los pozos de bombeo pararán dentro de una semana. Eso es lo que hay
que hacer con una nación de asesinos e infanticidas. Lo que era, no será”.
Este informe de Amnistía Internacional va más allá, puesto que no sólo habla de las agresiones israelíes al territorio palestino con métodos como bombardeos o limitaciones de entrada de ayuda humanitaria, sino que también señala las ocupaciones ilegales de los colonos en Cisjordania.
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