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Hoy jueves 6 de marzo me complace anunciaros que por fin me he terminado Juramentada, de Brandon Sanderson. Este es el tercer libro de la saga El Archivo de las Tormentas y se ha coronado como el libro más largo que he leído hasta ahora, con una friolera de 1392 páginas. Creo que va a ser un récord difícil de superar, aunque si mal no recuerdo, el siguiente libro de la saga es aún más largo. Definitivamente no salen nada caros los libros de este señor, porque por página, si echamos cuentas, nos sale por un total de 0,012 céntimos. Para que luego digan que leer es un vicio caro. ¡Dejad de fumar, idiotas!
Ahora bien, que me sale muy fácil meterme con los que se meten con la literatura, os voy a comentar un poco mi opinión de lo que he leído este último mes y medio, que ha sido el tiempo que me ha llevado terminarlo. No es mi mejor marca, pero teniendo en cuenta que me fui de viaje y que he estado bastante liada con los trabajos de la universidad, no está nada mal.
Juramentada es un libro que hay que reposarlo y leer con cautela y sin prisas. La historia comienza donde lo dejamos en Palabras Radiantes, con los Caballeros Radiantes reinstaurados con Dalinar Kholin a la cabeza, los alezi ocupando la ciudad sagrada Urithiru y los parshendi convirtiéndose en seres mucho más mortíferos gracias a las tormentas eternas. Si no habéis leído nada sobre Sanderson, probablemente os acabe de dejar un poco locos con tantos nombres raros que acabo de mencionar, pero los que entienden, entienden.
Bueno, la cuestión es que me habían avisado de que Juramentada es un libro muy pausado y que en ocasiones puede llegar a desesperar. El principio del libro no es para nada así. Las cosas que ocurren se suceden a muy buen ritmo, cada personaje por su cuenta. Por un lado, tenemos a Dalinar Kholin, que en el presente se casa con la viuda de su hermano (sus), Navani, y en el pasado vemos el animal que era en la guerra, lo que lo hizo merecedor del apodo "Espina Negra". Luego tenemos a Kaladin, que reniega un poco de haberse convertido en un ojos claros y sale a la aventura, al norte de las Llanuras Quebradas, llegando a su ciudad natal, Piedralar. Esta es la primera vez que vuelve a casa desde que murió su hermano Tien y todo lo sucedido en los puentes de Sadeas. El reencuentro que tiene con sus padres es hermoso y muy emocionante, pero en cuanto abandona su ciudad cae preso de un grupo de parshendi. Allí, Kaladin se da cuenta de que ellos también son seres conscientes y que tiene mucho en común con ellos, puesto que alguna vez fueron esclavos y han peleado por su libertad. Por último, tenemos a Shallan Davar, que tengo que reconocer que se ha convertido en mi personaje favorito de este libro, que emprende una investigación por el repentino asesinato de Torol Sadeas a manos de su prometido e hijo de Dalinar, Adolin. Pero claro, esto ella no lo sabe. Esta investigación nos lleva al descubrimiento del primero de los Desechos, que marca notablemente la historia de Juramentada.
Esta primera parte me gustó muchísimo ya que se nos introducen nuevas cuestiones como los escuderos del Puente Cuatro y también vemos facetas de los personajes que no habíamos conocido. Pero tengo que reconocer que uno de los momentos que más me sorprendió del libro fue que hubiesen metido capítulos desde la perspectiva de Moash.
¿Cómo decíroslo? Moash es un personaje increíble y muy poco respetado. Hay quienes dicen que es un cabrón, un miserable y un traicionero, y eso no lo pongo en duda. Moash es tal cual eso. En Palabras Radiantes, tenía motivaciones honorables de matar a Elhokar, cosa que fue impedida por Kaladin en uno de sus arrebatos de empatía, por lo que huye de las Llanuras Quebradas y acaba con un grupo de parshendi que lo pone a trabajar en condiciones muy duras y parecidas a las de las cuadrillas de los puentes de las carreras por las gemas corazón del primer libro. Allí, Moash sufre, y mucho. Estos capítulos me encantaron no porque me guste ver a Moash sufrir, sino porque se ve lo muchísimo que le duele hacer eso, sobre todo después de haber dejado de lado al Puente Cuatro y en especial a Kaladin, con quien era muy cercano. Los acontecimientos que suceden en el libro lo llevan a finalmente matar al rey Elhokar frente a su antiguo compañero, ojiplático por la traición que estaba presenciando. Moash es un personaje increíble que espero ver en los próximos libros con un papel aún más importante.
Otra de las cosas que más me gustaron fue ver las diferentes perspectivas de los hombres del Puente Cuatro, como Cikatriz, Sigzil, Roca o el parshmenio Shen o Rlain. Es una maravilla el trabajo que hizo Brandon Sanderson al construir personajes que se sienten tan humanos y relatables. Las interacciones que tienen entre ellos son tan bonitas que me dan ganas de acogerlos a todos. Además, también hemos visto una evolución del personaje de Teft, que era casi como la mano derecha de Kaladin durante el primer libro sobre todo. Hemos descubierto que era un hombre arruinado por su adicción al musgo, pero renacido como un Caballero Radiante en su totalidad. Una escritura de personajes brillante que no puede ser sino de Brandon Sanderson.
Ahora voy a comentar la trama de Shallan, a quien sus poderes de Radiante le pasan factura. Ella es una Tejedora de Luz, y es capaz de crear ilusiones utilizando su luz tormentosa. Lo que ella no sabía es que su mal uso generaría diferentes personalidades de sí misma, una versión fantástica del Trastorno de Identidad Disociativo. Velo y Radiante, como las ha llamado, llegan a eclipsar en ocasiones a Shallan, lo cual la termina por volver loca sobre todo al final de la trama de Kholinar. Hay un diálogo en especial entre ella y Sagaz, este personaje tan característico del Cosmere en general. Esa escena es tan profunda a nivel psicológico y tan bonita que me pareció una maravilla y me dejó muy pensativa. Shallan es uno de los personajes que más evoluciona en los tres libros, sobre todo en Palabras Radiantes. Para los que dicen que es una normie y que no sé qué: no tenéis ni puta idea. Literalmente insultan a Shallan por ser una chica cuando es uno de los mejores personajes femeninos jamás escritos. Supongo que prefieren a Jasnah, que también me gusta mucho, cuya relación con Shallan no sabría si describirla como maternofilial, nefasta o confusa. Creo que en ese sentido me siento un poco como Shallan.
Ahora bien, hay partes un poco más coñazo, sí. De eso ya me habían avisado, pero las subtramas que más me han "aburrido" por así decirlo son la odisea que tiene que hacer Dalinar para unir a diferentes líderes políticos de Roshar como la reina Fen de Ciudad Thaylen o Yanagawn I de Azir. La segunda parte de Dalinar se resume en reunirse con ellos secuestrándolos en sus visiones para que vean que sus "locuras" y sus "herejías" tienen algún fundamento. Luego otra parte que me desesperó un poquito fue la de Shadesmar. No sabía que se podían escribir tantísimas páginas sobre una gente atrapada en un mundo espiritual navegando por las estrellas infinitas y rodeados por espíritus extraños. Sin exagerar, son alrededor de 200 páginas de Kaladin, Shallan, Adolin y Celeste dando vueltas en Shadesmar intentando encontrar la Puerta Jurada para decirle algo a Dalinar. Fue una cosa muy aburrida, de verdad.
Creo que una de las mejores partes del libro es el final. No me refiero tanto a la batalla, que tiene puntos muy épicos como cuando el ejército de Amaram es poseído por Odium o cuando Dalinar une los tres mundos en uno, como a las implicaciones que tiene todo ese momento para los personajes. Una mención honorífica a Dalinar, cuyo final me ha dejado un poquitín rota por dentro. Me ha gustado muchísimo eso de que Navani le esté enseñando a leer y a escribir y que, en realidad, el libro que servía como epígrafe en la primera parte fuese suyo. Juramentada, mi gloria y mi vergüenza. Esto creo que resume en gran medida la trama de Juramentada. Dalinar estuvo toda su vida castigándose por lo que había hecho en el pasado, sobre todo con su primera esposa y madre de Adolin y Renarin, a la que mató "accidentalmente" quemándola viva. El diálogo entre Dalinar y Odium al final de la batalla en Ciudad Thaylen es una oda a haberse perdonado a uno mismo. Él reconoce sus acciones y las asume como su única e indiscutible responsabilidad, prometiéndose que va a cambiar y a hacer mejor las cosas. Creo que es un final perfecto para este arco de Dalinar Kholin, que promete muchísimo para el siguiente libro, El Ritmo de la Guerra.
Como veis, el análisis a un libro de 1392 páginas tan denso como este no es fácil, y creo que por muchas más palabras que escriba aquí sobre Juramentada no va a describir mejor mis pensamientos sobre este. Es un libro muy bueno que merece mucho la pena leer. Si algo he echado en falta respecto a los dos primeros de esta saga es el componente humano que en cierta medida se rescata al final de todo. Ojalá El Ritmo de la Guerra y Viento y Verdad se centren un poco más en ofrecer una historia humana sobre superarse a uno mismo, el perdón y el honor como vienen haciendo estos y menos meter conceptos raros de Sanderson que solo entienden él y sus fans más acérrimos. Ante todo, la saga de El Archivo de las Tormentas se ha labrado un lugar muy especial en mi corazón y casi que me atrevería a considerarla mejor que la primera trilogía de Mistborn, y eso que me encantó cuando la leí.
Espero que os haya gustado mucho mi reseñita. Se me han quedado muchísimas cosas en el tintero pero es que de verdad que no quiero que esta entrada se haga eterna. Mañana subiré una entrada muy especial que seguro que os va a gustar a todos.
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CHAO PESCAOS!!!

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