Cada día odio más a Estados Unidos.
El país de las oportunidades, el de la libertad, el que aboga por los derechos de los hombres, todos iguales ante la ley, sin excepción. Eso es lo que durante tantos años he escuchado sobre la nación líder de Occidente, la que de manera más o menos directa influye sobre todas las decisiones que tomamos aquí, y por la que estamos dispuestos a ser pisoteados, apalizados y reducidos a una mera sombra de lo que somos.
Hace ya algún tiempo que la cultura yanqui me ha horrorizado. Su fijación por las armas, su pésimo sistema sanitario, su racismo propio de otra época, su necesidad de meter la mano en asuntos que a ellos no les conciernen... Pero lo que estamos sufriendo desde que Trump volvió a la Casa Blanca ya es de una gravedad estratosférica.
Lamento deciros que, durante las elecciones, tampoco es que tuviese mucho entusiasmo por Kamala Harris. La tipa era la vicepresidenta de un anciano que en muchas ocasiones ni sabía dónde estaba, escogida a dedo por su partido cuando aquel viejo se vio con un pie y medio en la tumba. De primeras, no me pareció ni tan mala opción, ya que, dentro de la gerontocracia que son los Estados Unidos de América, ella podía romper con su mermada juventud. Creo que mi punto de inflexión con ella fue su apoyo incondicional al Estado de Israel. De verdad que no puedo comprender cómo Estados Unidos debe meter el hocico en asuntos que nada tienen que ver con ellos, sobre todo cuando ellos son, en cierto modo, culpables de que Israel sea un Estado terrorista y genocida. Además, Jordi Wild entrevistó a Juan Verde, miembro del Partido Demócrata y asesor de políticos como Obama. Este hombre me aclaró mis pensamientos hacia "la izquierda" estadounidense, ya que lo que describía lo percibo como ser unos metomentodos, un país que quiere gobernar y conquistar con sus promesas de paz e igualdad.
Pero el demonio que el pasado 20 de enero tomó posesión del poder estadounidense fue peor que todo aquello que veía venir del Partido Demócrata. El archiconocido Donald Trump, un ser abominable, racista, machista, homófobo, elitista... Es un completo el tío, pero lo cierto es que su anterior legislatura no fue tan demoníaca como lo preveían los medios. Por eso, en parte, me engañó, ya que pensé que no pasaría nada otra vez y que la televisión estaba exagerando respecto a lo malévolo que sería este segundo mandato de Trump.
Pero me equivoqué, ya que no contaba con la influencia de Elon Musk en todo esto.
Este magnate de la tecnología, dueño de la peor compañía de automóviles eléctricos existente, Tesla, es la lacra social más grande que hay. No hay por dónde cogerlo. Es la prepotencia hecha persona y un desastre en su vida privada. Creo que no es salvaje decir que estamos ante un completo maníaco y probablemente un psicópata manipulador que está llevando a Trump en sus redes como quiere.
La cuestión es la siguiente: en apenas dos semanas de mandato, ya ha amenazado con invadir Groenlandia, el Golfo de México, Cánada, ha puesto aranceles a China, ha echado a las personas trans del ejército estadounidense, está deportando inmigrantes en masa, pero lo que ha provocado en mí absoluta repugnancia y desprecio infinito es lo que tienen planeado hacer con Gaza.
Yo me enteré ayer de la noticia, de que Trump pensaba movilizar a toda la población gazatí (torturada por casi un siglo entero por parte de su amiguito Israel) y "reconstruir" la franja. Para empezar, no se puede movilizar a una población de forma forzosa sin ningún motivo aparente, lo prohíbe la Organización de las Naciones Unidas. Y segundo, me sorprende el retorcimiento de esta gentuza, tanto de Trump como de Benjamín Netanyahu, una de las peores personas vivas actualmente, ya que no tienen pensado reconstruir Gaza como reconstruyeron Europa después de la Segunda Guerra Mundial. Lo que quieren hacer de Gaza es una nueva Dubái, un nuevo paraíso para los ricos más ricos del mundo lleno de hoteles de lujo, casinos, prostíbulos, restaurantes y demás negocios de escasa moral construidos sobre las cenizas de un pueblo devastado.
¿A quién se le ha podido ocurrir esto? ¿Qué hay en la mente de las personas que ven esto como algo factible, que no les tiembla la mano a la hora de sentenciar a muerte a más de 40.000 personas que hoy ya ha asesinado brutalmente el Estado ilegítimo de Israel?
Recuerdo aquel 7 de octubre, cuando Hamás perpetró su ataque contra aquel festival de música, cuando mató a más de mil personas civiles. Recuerdo a la perfección cómo pensé que eso no podía ser, que el Estado de Israel tenía una de las mejores inteligencias del mundo por algo y que jamás dejarían pasar la frontera a un puñado de terroristas en paracaídas para atentar contra un concierto que se está haciendo en una zona de guerra. También te digo, ¿quién en su sano juicio va a un concierto en una zona tan convulsa? Odio tener que decir esto, pero la selección natural ha cumplido con su deber.
Ahora entiendo todo, Netanyahu. Tenías esto en mente desde hace mucho tiempo. Querías convertir Gaza en un casino en el Mediterráneo, en el paraíso de los ricos, de los empresarios, de los magnates a los que quieres complacer tales como Trump y Musk. Pero había un obstáculo en el camino: dos millones de personas hacinadas en una de las zonas más densamente pobladas del mundo, en su mayoría niños. La mejor manera de deshacerte de ellos es permitir o fingir un ataque para justificar tu guerra de una gravedad desmedida. Y encima ahora va un ministro de Israel y dice que aquellos que nos hemos opuesto a la guerra estamos obligados a acoger a los refugiados gazatíes.
El mundo está podrido. La existencia de estas ciudades-resort como Dubái o Abu Dabi son la mayor representación de esto. Lugares exclusivos para ricos cimentados en los cadáveres de los esclavos que los han construidos. Se parece mucho al mundial de Qatar 2022. Un mundial comprado, con estadios construidos por inmigrantes de Asia esclavizados y explotados en muchos casos hasta la muerte. Esto es lo mismo.
Ojalá la justicia divina existiese y pusiera a la gente que ha permitido esto en su lugar. Que sean castigados por el tremendo déficit moral que poseen, por haber condenado a millones de personas a la más injusta de las muertes por añadir unos cuantos ceros a sus cuentas bancarios.
Netanyahu, Trump, Musk. Malditos seáis todos y cada uno de vosotros.
Eso es todo por hoy. Lamento el tono más serio de esta entrada pero este tema me mueve mucho por dentro y quería compartir mi más sincera opinión con todos vosotros.
Un saludo, y nos vemos en la siguiente.
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