Están pasando muchas cosas extrañas en el mundo.
Como sabéis, soy una persona que no destaca precisamente por su conocimiento de matemáticas, números y demás historias parecidas. Se me dan mejor otras cosas, como escribir libros, vaya por Dios. A lo que quiero llegar con esto es que la economía nunca ha sido un punto fuerte en mi entendimiento del mundo. Me gusta más ver la vida desde una perspectiva filosófica, moral, psicológica incluso. Me gusta analizar las acciones de los jefes del mundo actual en términos que puedo entender, y es que la economía no es un plato para todos los gustos.
Pero como estamos en un mundo capitalista, pues ya sabemos lo que manda: los numeritos artificiales.
¿Qué más da que los jóvenes no puedan emanciparse, independizarse, conseguir un trabajo, si en España, como han salido los datos hace unos días, la economía va mejorando y tenemos la mejor perspectiva de crecimiento de la zona Euro? Pues a esto me refiero con esos numeritos.
Aquí entra la bolsa (que no dista mucho del funcionamiento de un casino), la inflación o el euríbor y todas estas mierdas absurdas que sólo tienen sentido puestas en un papel. Pero la mayor estafa de este sistema capitalista surgió hace relativamente pocos años y ha dado mucho de qué hablar. Así es, me estoy refiriendo a las criptomonedas, los NFTs y toda esta basura infecta.
Mirad que me he intentado documentar desde hace años sobre cómo funcionan las criptomonedas de los cojones pero es que no tienen explicación. Son en su mayoría estafas que crean cuatro frikis en su casa y hasta completos lerdos mentales como Dalas Review hacen la suya propia. La única más o menos relevante fue el Bitcoin o Ethereum, pero no han tenido un impacto real en la sociedad. Lo único que he visto es gente comprando Bitcoin como quien compra acciones en la bolsa, y eso fue hace muchos años. La lotería deja de tocar eventualmente.
Lo de los NFTs fue incluso más absurdo. Un montón de gente comprando códigos de imágenes súper random generadas con IA y de monos con gafas de sol para revenderlos y meterse en esa espiral de especulación que nos metió al mundo entero en una crisis económica hace no mucho tiempo. Recuerdo cómo el famoso youtuber español Willyrex se dedicó un año entero a vender la estupidez de los NFTs para que al final todos nos riésemos de él. Hay un tweet que él mismo publicó que resume toda esta situación a la perfección:
Efectivamente, Willy, aquí me hallo yo riéndome
¿Pero sabéis qué es lo más gracioso? Que el presidente de Argentina, Javier Milei, también se ha dedicado a patrocinar una criptoestafa de mierda.
Estos días están siendo muy divertidos ya que por primera vez estamos viendo a Javier Milei teniendo que justificar una cagada suya con frases como "Yo no patrociné una estafa, yo la difundí". Vaya por Dios, Javier, que te han pillado y tú no eres lo suficientemente inteligente como para defenderte. Hay otros políticos que lo de mentir se les da muy bien, pero se ve que Javier Milei es mucho ataque y poca defensa.
El criptomotosierra
El tema de las criptos es la absurdez más grande que he visto yo en mucho tiempo. Uno de los principales problemas relacionados con ellas es precisamente esto: un montón de líderes de opinión que participan en este negocio ficticio, junto con la economía, el Ibex 35, la subida del precio del aceite de oliva y mil mierdas más que nos cuelan.
Yo pido por favor que algún economista me explique por qué exactamente después de 3 años de Guerra en Ucrania ha bajado el precio de la gasolina si todavía hemos vetado a Rusia o por qué ahora el aceite de oliva está mucho más barato cuando hasta hace dos días costaba un riñón. Por favor, que alguien me explique los números imaginarios y por qué me debería importar.
Así que eso es todo por hoy, chicos. Recuerden, invertid vuestro dinero en cosas útiles que tengan sentido, que os sirvan para alimentaros, para vuestra salud, para vuestro ocio o yo qué sé, pero no os metáis en el juego del azar, ya sean los casinos de mierda o las criptobasuras que vemos todos los días. Incluso si lo promociona Javier Milei, supuesto economista.
Espero que os haya encantado esta entrada y que por lo menos os haya entretenido. Nos veremos en otras entradas.
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CHAO PESCAO


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