¡BIENVENIDO PERSONA PARTE DE ESTA COMUNIDAD CONGREGADA EN TORNO AL BUEN GUSTO!
El asunto que nos concierne este día es algo muy importante y que da mucho para hablar. Si habéis hecho los deberes y seguido este blog durante su escasa primera semana de vida, albergaréis en vuestro conocimiento que soy estudiante de Periodismo, el arte de transmitir la realidad al incordio que son las masas manipulables, es decir, vosotros.
Os contaré que específicamente para el sector antes referido se ha creado un tipo de periodismo en torno al entretenimiento para que apaguéis el cerebro un rato y os olvidéis de las desgracias que ocurren en el mundo día tras día. ¿A quién le importa que en los 40 minutos que dura un informativo televisivo te hayan contado que hay guerra en cierto país africano (no sabrías ponerlo en el mapa) o que Ayuso haya robado un millón de euros otra vez? En los últimos 10 minutos tenéis la sección de deportes, en donde te contarán que Messi ha metido un gol a un equipo de la liga nigeriana de esos que sólo sabría pronunciar el hombre cojín de La que se avecina o que el equipo del que tú eres, al que no has ido a ver en la vida, ha ganado no sé qué torneo organizado por cuatro jeques árabes. Porque sí, es muy interesante escuchar a un tipo que te cuenta algo que has visto la noche anterior.
Pues a esto es a lo que la mayoría de personas en las Facultades de Periodismo se quieren dedicar. No lo voy a juzgar, es un entorno bastante más seguro que irte a Ucrania a esquivar balas. Aunque esa es otra, los niños que se quieren dedicar al periodismo de guerra sólo por haber jugado al Call of Duty encima con el aimbot activado también es para mear y no echar gota. Otra de las ventajas del periodismo de deportes es que como siempre hay nuevo contenido, ya que esta sociedad está literalmente obsesionada con los torneos y hay uno cada cuatro días, hay mucha información que cubrir, mucho trabajo y sobre todo mucho dinero.
Pero mi mayor problema con el periodismo deportivo no queda ahí. Para muchas personas, periodismo deportivo es lo mismo que hablar sobre fútbol. Específicamente, fútbol masculino. Nadie que estudie periodismo con la esperanza de hablar sobre deportes se refiere a halterofilia, tiro con arco o esgrima. La mente colmena que es la cantera de los periodistas deportivos sólo tiene una palabra en su mente:
¡Furbo!
De verdad, con la de cosas interesantes que hay en el mundo limitarnos a hablar de fútbol es como quedarnos en la punta del iceberg. Entiendo que os guste este deporte, es el primero del mundo por alguna razón, e incluso yo me he divertido viendo un partido de vez en cuando, sobre todo en los mundiales, pero eso no va a cambiar mi parecer sobre que el deporte es una sección en los medios de comunicación sobreexpuesta y que no nos afecta en nada. A la mayoría de gente le parece más grave que Gavi o Pedri estén lesionados frente al hecho de que Mercadona haya aumentado un 40% sus beneficios en el año que más nos ha costado llenar la cesta de la compra.
Y básicamente para eso nos sirve el periodismo deportivo, para olvidarnos de que los políticos y las empresas nos roban, narcotizarnos y convertirnos en una población dócil sometida a los designios de Florentino Pérez.
Aunque crea que parte de la culpa la tiene la sociedad por demandar contenidos de este tipo, creo que los medios somos los mayores responsables en esta cuestión. ¿Por qué destacamos el deporte, creando una propia sección para este, sobre cualquier otra temática? Entiendo que el deporte es entretenimiento, pero todas las noticias sobre música, películas o literatura las encontramos en la sección llamada "Cultura".
Con todo esto no quiero que se sobreentienda que odio el deporte y el fútbol. ¡Para nada! Yo también me he entretenido viendo un partido de vez en cuando y conozco bastantes jugadores y acontecimientos que ocurren en este mundillo. Pero la dimensión que se le da a la información deportiva me parece una cosa que no tiene ni pies ni cabeza.
Os pondré un ejemplo: la noticia reciente más polémica sobre fútbol ha sido que un árbitro ha pitado el final de un partido justo cuando Bellingham marcaba un gol. Por algún motivo, eso ocurre y vemos que en Twitter están sacando las antorchas contra el árbitro y de repente ese señor es peor que Hitler. Gente, que no pasa nada. Nadie se va a morir porque ese gol no haya contado. ¿Vosotros ganáis algo? ¿Os paga el Real Madrid? La respuesta del 99% de la población es no. Entonces ¿por qué os ponéis como simios? Tenéis una dignidad que mantener y actuando como tal la estáis mancillando de la peor manera.
Lo que quiero decir con esto es que las grandes noticias de este sector son banales y fácilmente olvidables. Nada de lo que pasa es digno de nuestra atención y además, ¿qué más nos da? El fútbol es un negocio, sí, pero eso no justifica que tengamos que estar pegados a la pantalla cada tarde mirando cómo veintidós hombres se pelean por un balón.
Otra de las cosas más divertidas del periodismo deportivo es que, cuando entras a esa cueva, a ese submundo, encuentras jergas tan curiosas de ver que parece que están hablando en otro idioma. Si tan serio es el mundo de la información deportiva, por qué escriben en los diarios cosas como "Luis Enrique está en su salsa" o el siguiente titular:
¡No, Vinicius! ¡Casi un mes sin él! Parece que el pobre chaval se ha muerto o algo así, pero no, lo que pasa es que lo han sancionado por comportarse como un imbécil frente a un árbitro y se va a perder el siguiente partido. Y yo por eso me tengo que sentir mal por él, porque para nada es un privilegiado que por dar algunas buenas patadas a una pelota ha ganado montañas de dinero y a sus 23 años tiene riqueza suficiente como para acabar con el hambre en el mundo un par de veces. Pero oye, pobrecito, que un árbitro hijo de puta le ha sacado una amarilla.
Este es el nivel del periodismo deportivo y por estas cosas me cabreo yo. Además, ¿os acordáis de cuando este país fue referente del feminismo por un día debido a que ganamos el Mundial de fútbol femenino? Sí, de repente todos los españoles éramos muy seguidores de todas las jugadoras y estábamos súper orgullosas de ellas. ¿Hay alguien que todavía ve fútbol femenino después de casi siete meses de aquello? Alguien aparte de las madres de las jugadoras, claro. Pues el nivel del periodismo deportivo (una cloaca regida por señoros como Eduardo Inda) fue tal que opacaron toda la felicidad de las chicas porque el subnormal del Rubiales le dio un beso no consentido a una jugadora. Esa ha sido la noticia del año y el motivo por el que por fin han echado al calvo ese y la tipa ha presentado las Campanadas de Televisión Española. Manda huevos que por eso se tenga que ir este señor y no fueran suficientes todos los trapicheos que tenía con Piqué y organizar orgías con dinero público.
En fin, creo que voy a dejarlo por aquí porque como siga mencionando cosas me voy a cabrear más. Lamento el tono de esta entrada. Este tema me toca muy de cerca y después de casi dos años de carrera sigo sin entender qué le ve la gente a hablar de unos tíos que van corriendo detrás de una pelota. No le veo ninguna gracia ni ningún sentido, y lo único que me parece es que es una estrategia que se han montado los gobiernos para silenciar la opinión pública y además intensificar el instinto de rebaño que tenemos.
Espero igualmente que os haya entretenido y os haya servido para reflexionar sobre nuestro objetivo como sociedad. ¿De verdad queréis estar de por vida enganchados al sofá viendo fútbol toda la tarde o no es mejor salir de la caverna y ver que hay cosas que merecen más la pena?
Muchas gracias por leer hasta el final y nos veremos en próximas entradas. ¡Hasta pronto!
Más información:
https://www.instagram.com/pmonis_autor
Pan y circo, como hacían los romanos
ResponderEliminarDesde luego. Los medios de comunicación están más interesados en mantenernos entretenido antes que ser realmente conscientes de las barbaridades de las que nos informan.
Eliminar